Estrategias de producción: el desafío de criar y engordar ganado en tiempos de sequía
El Ing. Agro. Diego Fernández Llorente administrador de la firma San Mariano abordó en Realidad Ganadera como se trabaja en un sistema mixto de producción agrícola y ganadera.
Diego Fernández Llorente es administrador de una de las firmas agropecuarias más importantes del mercado, San Mariano con tres establecimientos en la provincia de Buenos Aires, ubicados en 9 de Julio, Pila y Dolores. La empresa, de carácter familiar, cuenta con más de 33 años de experiencia en el sector, y en ella trabajan su padre y su hijo, combinando tradición y tecnología en un sistema mixto de producción agrícola y ganadera.
Beneficios del sistema mixto
Fernández Llorente, ingeniero agrónomo de profesión, destaca las ventajas de un sistema productivo mixto basado en la aptitud de los suelos. En los terrenos no aptos para la agricultura, la empresa mantiene un rodeo de aproximadamente 3.500 vacas de cría, cuyos terneros son engordados en los mismos campos. En las áreas con mejor calidad de suelo, se siembran cultivos estratégicos: maíz para el feedlot y soja para la venta externa.
"Seleccionamos los lotes adecuados para cada actividad en base a estudios del suelo y la experiencia adquirida en años de trabajo", explica el administrador. En años de sequía, la producción de maíz se ve afectada, pero la soja mantiene buenos rindes.
Desafíos climáticos y manejo del agua
La escasez de agua es un desafío en la región. "Los campos no tienen agua apta para riego, ya que la subterránea es salina. Dependemos completamente de las lluvias para mantener la humedad del suelo", señala. Las lluvias recientes han favorecido el crecimiento del pasto, aunque llegaron tarde para mejorar el rinde del maíz.
Producción ganadera
En el área ganadera, la firma trabaja con rodeos de Aberdeen Angus, adquiriendo toros de alta calidad, incluso en la Exposición Rural de Palermo. "Seleccionamos las mejores vaquillonas para futuras madres y vendemos las inferiores como vaquillona gorda", detalla.
El sistema de engorde se basa en feedlot. "El 80% de los terneros destetados va directamente al feedlot, sin recría. Solo el 20% más liviano recibe una alimentación de pasturas y rastrojo antes de su ingreso", explica. La dieta está compuesta por maíz propio, silo de maíz y un núcleo proteico adquirido.
El impacto de las altas temperaturas y la sequía se mitiga con piquetes amplios, que garantizan el bienestar del ganado. "No hacemos modificaciones en la dieta, pero aseguramos que los corrales sean espaciosos y sin problemas de encharcamiento", aclara.
Sanidad y control de producción
El manejo sanitario es clave. "Cada campo tiene su veterinario y realizamos controles rigurosos como el tacto rectal anual para detectar vacas vacías, que luego se engordan y venden", comenta. Entre los principales desafíos sanitarios destaca la neumonía en los terneros, motivo por el cual aplican hasta tres dosis de vacuna preventiva.
El seguimiento del peso del ganado es otro pilar de su gestión. "Pesamos la hacienda al menos tres veces durante el proceso de engorde. Esto nos permite ajustar estrategias y optimizar el rendimiento", destaca.
Administración y operatividad
Fernández Llorente alterna su presencia entre los diferentes campos, recorriéndolos semanalmente. "Viajo constantemente entre el oeste y el sur de la provincia. Compartimos decisiones con el hijo del dueño, quien también es ingeniero agronómo", señala.
Con una trayectoria de más de 40 años en el sector, su experiencia ha sido clave en la implementación de mejoras productivas. "Nos adaptamos a las condiciones del campo para maximizar la eficiencia", concluye.